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Entrada 2: Papel, pantallas y andamiaje. (La intervención paso a paso).

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Entrada 2: Papel, pantallas y andamiaje. Así fue la intervención paso a paso. Entrada 2: RETO 3. Sesiones, metodología y evaluación. La lógica de las siete sesiones. Si en la entrada primera, me ocupaba de justificar el proyecto, en esta segunda entrada quiero recoger cómo lo he ido concretando. Una de las decisiones más evidentes de diseño aquí consiste en secuenciar la intervención haciéndola pasar por 7 sesiones breves de 20 minutos, con una trayectoria orientada a ir del uso…
Entrada 2: Papel, pantallas y andamiaje. Así fue la intervención paso a paso. Entrada 2: RETO 3. Sesiones, metodología…

Entrada 2: Papel, pantallas y andamiaje. Así fue la intervención paso a paso.
Entrada 2: RETO 3. Sesiones, metodología y evaluación.

La lógica de las siete sesiones.

Si en la entrada primera, me ocupaba de justificar el proyecto, en esta segunda entrada quiero recoger cómo lo he ido concretando. Una de las decisiones más evidentes de diseño aquí consiste en secuenciar la intervención haciéndola pasar por 7 sesiones breves de 20 minutos, con una trayectoria orientada a ir del uso de habilidades lectoras más elementales a introducir herramientas de organización y autonomía. Me interesaba que cada sesión tuviera un objetivo muy claro, materiales de referencia concretos e indicadores de logro observables. Esa estructura me ha ayudado a no perderme en formulaciones genéricas e ir pensando cada encuentro con Dilan como una pequeña unidad de transito.
Las cinco primeras sesiones se apoyan exclusivamente en materiales tradicionales: fichas impresas, lápiz, goma y recursos visuales simples. Esta decisión no es una negación de lo digital, sino que se tiene que leer en el marco de una decisión metodológica. En el proyecto, el trabajo con papel permite fijar la atención en la segmentación silábica, la identificación de los fonemas iniciales, finales y de medial, la manipulación fonémica, la detección de las rimas o la discriminación de letras como b, d, p o q. Incluye también una sesión de lectura en voz alta con texto adaptado. Me parece importante empezar desde aquí porque estas habilidades requieren de una gran claridad en la consigna, de una práctica guiada y de una carga cognitiva lo más contenida posible.

De la ayuda directa a la autonomía
En las sesiones 6 y 7 aparece ya el componente digital, pero como apoyo complementario y no como elemento central desde sus inicios. La agenda digital, la aplicación de seguimiento visual y el lector adaptado tienen sentido cuando ya se ha ido construyendo una base de actividad de trabajo y cuando el objetivo empieza a ser el de organizar la actividad académica y el despliegue autónomo de los recursos. Me parece especialmente significativa esta transición porque contiene una idea que he ido entendiendo más y mejor en las prácticas: intervenir no es solo compensar una dificultad, sino enseñar al alumno cómo encontrar apoyos útiles para funcionar con más autonomía en su contexto escolar.
También he intentado cuidar mucho la metodología. El proyecto se articula en la instrucción explícita, en el andamiaje progresivo, en el feedback inmediato y descriptivo, en el sobre-aprendizaje y en la adaptación de materiales. Esto se nota, por ejemplo, en la toma de decisiones tan concretas como modelar antes la tarea, la evitación de mensajes de reproche, la reducción de la dificultad si aparece la frustración o la postergación de la búsqueda de error durante la lectura oral para eludir romper el ritmo lógico y/o debilitar la confianza. El diseño de estos detalles me ha hecho pensar en la relación entre técnica y clima emocional: no basta con seleccionar buenas actividades, también hay que decidir cómo acompañarlas.

Evaluar para ajustar y no sólo medir
Otro de los aspectos que me ha parecido muy central es la evaluación. En el documento he ido incorporando registros de sesiones, rúbricas e indicadores de resultados concretos como porcentajes de acierto, utilización del truco de la mano, lectura con menos errores, manejo autónomo de la agenda digital o ajuste lector adaptado. Pero más allá del instrumento, lo realmente esencial es la lógica de la evaluación que hay detrás. Evaluar aquí no quiere decir etiquetar el rendimiento de Dilan sino que implica recoger información suficiente para decidir si hay que mantener, reforzar o reajustar la apuesta de intervención.
En este sentido, la coordinación con la tutora y la familia no sería una cuestión administrativa sino una condición de posibilidad del mismo programa. Más bien, si las estrategias de intervención no se articulan con aquello que ocurre en la clase ordinaria y en las rutinas de casa, corremos el riesgo de que la intervención se convierta en algo circunscrito a un despacho. Al terminar el diseño de RETO 3, me quedo con un planteamiento simple pero importante: una intervención breve puede resultar muy valiosa a condición de que esté bien orientada y al mismo tiempo mantenga el ritmo del alumno acomodando el progreso de manera compartida entre familia, escuela y orientación.

Referencias
CAST. (2018). Universal Design for Learning Guidelines version 2.2. http://udlguidelines.cast.org

Fuchs, D., y Fuchs, L. S. (2006). Introduction to response to intervention: What, why, and how valid is it? Reading Research Quarterly, 41(1), 93–99.

Rose, J. (2009). Identifying and Teaching Children and Young People with Dyslexia and Literacy Difficulties. Department for Children, Schools and Families.

Shaywitz, S. E. (2003). Overcoming Dyslexia: A New and Complete Science-Based Program for Reading Problems at Any Level. Alfred A. Knopf.

Snowling, M. J. (2013). Early identification and interventions for dyslexia: A contemporary view. Journal of Research in Special Educational Needs, 13(1), 7–14.

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Entrada 1: Diario de prácticas (Diseño de intervención).

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Del diagnóstico a la acción. Diseñando para Dilan. Diseño y fundamentación del proyecto. El reto de materializar la teoría. En mi etapa de prácticas en el IE Mestre Morera, el RETO 3 me ha hecho cambiar de lugar: ya no es solamente observar, registrar o interpretar, sino que ha supuesto tomar decisiones y mantenerlas con sentido. Diseñar un Proyecto de Intervención ha sido para mí confrontarme a qué necesita en realidad un alumno determinado y qué puedo proponer yo de…
Del diagnóstico a la acción. Diseñando para Dilan. Diseño y fundamentación del proyecto. El reto de materializar la teoría.…

Del diagnóstico a la acción. Diseñando para Dilan.
Diseño y fundamentación del proyecto.
El reto de materializar la teoría.

En mi etapa de prácticas en el IE Mestre Morera, el RETO 3 me ha hecho cambiar de lugar: ya no es solamente observar, registrar o interpretar, sino que ha supuesto tomar decisiones y mantenerlas con sentido. Diseñar un Proyecto de Intervención ha sido para mí confrontarme a qué necesita en realidad un alumno determinado y qué puedo proponer yo de forma responsable dentro de un centro escolar real, con tiempos limitados y dentro de condiciones muy delimitadas. El proyecto está centrado en Dilan, un alumno de 1.º de ESO de 12 años de edad, con diagnóstico de dislexia.Entrarme en el caso me lleva, ante todo, a tomar una posición ética de prudencia. Dilan no es un listado de dificultades ni un ejemplo de libro. Es un alumno que presenta dificultades en la transición a Secundaria en la precisión y fluidez a la lectura, en la escritura —con errores ortográficos e inversiones— y en la organización académica. De la elaboración del proyecto me ha quedado una gran reflexión sobre cómo nombramos las necesidades sin reducir a la persona a ello. Por ello, más que un programa para “corregir” déficits lo que he intentado es diseñar, de forma breve, concreta y amable, una intervención, que fuera un refuerzo de competencias y una apertura a la posibilidad del éxito.

Del diagnóstico de necesidades a los objetivos 
Desde la coordinación con la orientadora, la tutora y la información transmitida por la familia fui acotando los ejes del que sería el trabajo de programa. Elegí la conciencia fonológica, la conciencia fonémica, la discriminación visual, la fluidez lectora, la organización académica, la autonomía. Esta elección no responde a una corazonada aislada, sino a la necesidad de intervenir sobre aquellos aspectos que quedan directamente relacionados con el desempeño escolar de un alumno con dislexia y que, además, permiten una forma de trabajo posible y realista en un formato con 7 sesiones de 20 minutos.
Lo que más me costó en esta fase fue convertir las necesidades grandes en objetivos pequeños. Uno se siente seguro escribiendo metas ambiciosas; otra cosa es concretarlas sin los vicios de la vaguedad o promesas que son irrealizables. En este sentido, plantear los objetivos como partir las palabras en sílabas, identificar fonemas, restar errores motivados por confusión visual, leer mejor o apuntar las tareas con autonomía me ayudó a pensar sobre la intervención desde lo posible y desde lo observable. Diseñar de este modo condicionó el proceso y me recordó que la calidad de un proyecto no está en el grado de ambición que lo acaricie, sino en si puede acompañar un progreso real.

Fundamentar sin perder la persona de vista
Para fundamentar el diseño me apoyé en tres referencias claves. De una parte, el Diseño Universal para el Aprendizaje me ofrecía la posibilidad de un marco para pensar apoyos, materiales accesibles y formas flexibles de participación (CAST, 2018). De otra parte, el modelo de Respuesta a la Intervención me ayudó a leer el programa como una propuesta breve, intensiva, monitorizada, y abierta a la modificación según la respuesta del alumno (Fuchs y Fuchs, 2006) y, finalmente, la literatura sobre la intervención en la dislexia daba peso al tipo de instrucción explícita, práctica guiada, sobre aprendizaje y feedback inmediato (Shaywitz, 2003; Snowling, 2013).
Sin embargo, lo más importante que tuve que asumir de esta fase no fue acumular citas, sino aceptar que la teoría sólo tiene sentido si ayuda a tomar mejores decisiones pedagógicas. El RETO 3 me enseña precisamente eso: fundamentar no es aderezar un texto académico, sino justificar por qué una propuesta puede ser útil, pertinente y respetuosa con el ritmo del alumno. Es en ese equilibrio entre evidencia y contexto donde siento que empiezo a construir una forma más consciente de pensar la orientación psicopedagógica.

Referencias

CAST. (2018). Universal Design for Learning Guidelines version 2.2. http://udlguidelines.cast.org

Fuchs, D., y Fuchs, L. S. (2006). Introduction to response to intervention: What, why, and how valid is it? Reading Research Quarterly, 41(1), 93–99.

Rose, J. (2009). Identifying and Teaching Children and Young People with Dyslexia and Literacy Difficulties. Department for Children, Schools and Families.

Shaywitz, S. E. (2003). Overcoming Dyslexia: A New and Complete Science-Based Program for Reading Problems at Any Level. Alfred A. Knopf.

Snowling, M. J. (2013). Early identification and interventions for dyslexia: A contemporary view. Journal of Research in Special Educational Needs, 13(1), 7–14.

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Necesidades detectadas en el contexto (RETO 2): Programa de intervención para Dilan.

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Necesidades detectadas en el contexto (RETO 2): Programa de intervención para Dilan.

Entrega de la actividad R2 …
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